PONCELET CHEESE BAR DE MADRID, AL RICO QUESO

Restaurante en la calle José Abascal de Madrid, un auténtico paraíso terrenal para los amantes del queso, o sea, nosotros.
Se trata de un espacio amplio, luminoso, moderno, con varios ambientes, acogedor, decorado en blanco y madera con unos toques de color, con jardines verticales, con mesas bajas con cómodos sillones o mesas alargadas, una barra de diseño curvo tipo sushi bar y una biblioteca en el piso de arriba, donde realizan cursos, catas o conferencias.
La atención siempre magnífica, me atrevería a decir que hasta excesiva (y ahora diréis, con razón, que en eso no hay exceso que valga pero es que se les ve tan jóvenes que tanto protocolo no les pega..).
Y ahora sí, me llamo María y soy adicta al queso.
Poncelet cuenta con más de 150 referencias de quesos de hasta 11 paises diferentes en su cava diseñada con forma de diamante.
Para los no queseros (pecadooresss!!) tienen algunos platos en los que se puede solicitar que no se incluya como ingrediente (los que en la carta llevan el sello que así lo indica).
Los maestros queseros preparan cada dia una selección de las 6 mejores variedades, donde cada porcion cuenta con una hoja informativa con su procedencia, características, sabor…


Nuestra experiencia
Nosotros hemos estado en varias ocasiones y hemos podido probar la fondue clásica de quesos suizos, una raclette gouda con trufa, tablas de quesos elaboradas por el maitre de Poncelet, los bombones de queso manchego, el fantástico puntalette con setas y la New York cheesecake con textura casi de mousse. Todos los platos muy bien presentados y riquísimos.
Por cierto, al final te dan un papel donde te cuentan el tiempo que has estado, lo que han tardado en servirte un plato… que en los tiempos que corren, sinceramente, me parece un malgasto de papel.
Y por último, barato no es así que os recomiendo hacer la reserva a través de la web del tenedor (con un 30% de descuento) o bien pedir uno de sus menus degustación, que oscilan entre los 25 y los 55 euros. Yo al menos tengo intención de seguir dándome estos caprichos queseros de cuando en cuando.


Mi conclusión. Bueno (no soy objetiva con los quesos), bonito y no barato (pero se paga con gusto excepcionalmente).
Mañana nos vamos a Turquía. Mua!.
